空間・時間・余韻. Espacio, tiempo y el eco del momento. Son las tres palabras en japonés que presiden la invitación de la inauguración privada de Kura Omakase, el nuevo restaurante que la chef y propietaria Grace inauguró ayer martes 20 de octubre en Padre Claret, 22, Las Palmas de Gran Canaria.
El silencio del local contrasta con una ciudad que vibra a pleno rendimiento. Un pequeño espacio se abre a una calle poco transitada del barrio de Arenales. Una sola barra, ocho plazas. Iluminación tenue. Madera, cerámica, el mínimo necesario.
El proyecto propone algo poco habitual, pero de creciente presencia en las islas: una barra de omakase con menú cerrado, en el que el comensal cede completamente la elección al criterio del chef.
Omakase significa «lo dejo en tus manos» en japonés. Es el formato más exigente de la gastronomía nipona: sin carta. La chef decide el ritmo, el producto y el orden. El comensal solo tiene que confiar.
Según describe el restaurante en su web, la experiencia busca ser «un diálogo silencioso entre el chef y quien se sienta enfrente».
El espacio de Kura es una invitación a detenerse. A entregarse al presente, pieza a pieza. Kura —que en japonés significa almacén, pero uno construido para proteger aquello que tiene valor— da nombre a esa idea.
Según describe el propio restaurante, ese valor no se encuentra únicamente en lo que se sirve, sino en todo lo que sucede alrededor de cada uno de los 14 pases que componen el menú degustación corto: el tiempo compartido, la intimidad, la conexión.
Detrás del proyecto está una trayectoria sólida. Grace lleva más de diez años dedicada al sushi y ha trabajado como Sushi Chef en L'Abysse, en París, el restaurante con dos estrellas Michelin del Pavillon Ledoyen. La filosofía que guía cada servicio la resume otra frase japonesa presente en su carta: ひとつひとつを丁寧に —hacer cada cosa con cuidado, una a una—.
Las reservas ya están llenas durante una semana, sin haber abierto aún ni haber publicado nada en redes, afirmó Leonardo Lungarella, asesor de negocio del proyecto.
La apertura se hizo en formato de inauguración privada, con una barra reservada a muy pocas personas, entre ellas figuras vinculadas a Japón y chefs canarios reconocidos por la Guía Michelin y la revista Forbes.
Durante la velada, los invitados pudieron probar una sopa de edamame con aceite de carabinero, crujiente de algas con vieiras, sashimis, makis, nigiris. Un desfile de pescados de gran calidad, algunos de la costa canaria. Atún marinado con soja y lima, nigiri de jurel con jengibre fresco y cebollino, o atún ōtoro —el corte de ventresca, el más graso del atún—.
Ingredientes importados de Japón y salsas fermentadas elaboradas por Grace y Charlie, su segundo de cocina, completaron una propuesta en la que Grace preparaba el arroz de los platos frente a los comensales, con una precisión patente.
Una sopa de miso cierra el tramo salado. Un taco de arroz Shio Koji con carabinero sella el pacto entre chef y comensal. De postre, mochi de té verde con puré de mango.
A partir de hoy, está disponible para quien quiera probar su propia experiencia omakase, reservando en su web https://kuraomakase.com/
Échale un ojo a
https://www.instagram.com/kuraomakase/
空間・時間・余韻. Espacio, tiempo y el eco del momento. Son las tres palabras en japonés que presiden la invitación de la inauguración privada de Kura Omakase, el nuevo restaurante que la chef y propietaria Grace inauguró ayer martes 20 de octubre en Padre Claret, 22, Las Palmas de Gran Canaria.
El silencio del local contrasta con una ciudad que vibra a pleno rendimiento. Un pequeño espacio se abre a una calle poco transitada del barrio de Arenales. Una sola barra, ocho plazas. Iluminación tenue. Madera, cerámica, el mínimo necesario.
El proyecto propone algo poco habitual, pero de creciente presencia en las islas: una barra de omakase con menú cerrado, en el que el comensal cede completamente la elección al criterio del chef.
Omakase significa «lo dejo en tus manos» en japonés. Es el formato más exigente de la gastronomía nipona: sin carta. La chef decide el ritmo, el producto y el orden. El comensal solo tiene que confiar.
Según describe el restaurante en su web, la experiencia busca ser «un diálogo silencioso entre el chef y quien se sienta enfrente».
El espacio de Kura es una invitación a detenerse. A entregarse al presente, pieza a pieza. Kura —que en japonés significa almacén, pero uno construido para proteger aquello que tiene valor— da nombre a esa idea.
Según describe el propio restaurante, ese valor no se encuentra únicamente en lo que se sirve, sino en todo lo que sucede alrededor de cada uno de los 14 pases que componen el menú degustación corto: el tiempo compartido, la intimidad, la conexión.
Detrás del proyecto está una trayectoria sólida. Grace lleva más de diez años dedicada al sushi y ha trabajado como Sushi Chef en L'Abysse, en París, el restaurante con dos estrellas Michelin del Pavillon Ledoyen. La filosofía que guía cada servicio la resume otra frase japonesa presente en su carta: ひとつひとつを丁寧に —hacer cada cosa con cuidado, una a una—.
Las reservas ya están llenas durante una semana, sin haber abierto aún ni haber publicado nada en redes, afirmó Leonardo Lungarella, asesor de negocio del proyecto.
La apertura se hizo en formato de inauguración privada, con una barra reservada a muy pocas personas, entre ellas figuras vinculadas a Japón y chefs canarios reconocidos por la Guía Michelin y la revista Forbes.
Durante la velada, los invitados pudieron probar una sopa de edamame con aceite de carabinero, crujiente de algas con vieiras, sashimis, makis, nigiris. Un desfile de pescados de gran calidad, algunos de la costa canaria. Atún marinado con soja y lima, nigiri de jurel con jengibre fresco y cebollino, o atún ōtoro —el corte de ventresca, el más graso del atún—.
Ingredientes importados de Japón y salsas fermentadas elaboradas por Grace y Charlie, su segundo de cocina, completaron una propuesta en la que Grace preparaba el arroz de los platos frente a los comensales, con una precisión patente.
Una sopa de miso cierra el tramo salado. Un taco de arroz Shio Koji con carabinero sella el pacto entre chef y comensal. De postre, mochi de té verde con puré de mango.
A partir de hoy, está disponible para quien quiera probar su propia experiencia omakase, reservando en su web https://kuraomakase.com/
Échale un ojo a
https://www.instagram.com/kuraomakase/





